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miércoles, 14 de junio de 2017

LA CASA EMBRUJADA, Adrián Esqués

Los hermanos Silver están de vacaciones de Semana Santa y Martín propone a Bat Pat hacer excursiones para investigar casas encantadas. Deciden ir a inspeccionar la mansión Thrillmore House, que tiene fama de ser la casa más embrujada de Inglaterra. Su última propietaria ha fallecido y su único sobrino, que es el heredero, la quiere vender. En la primera visita a la mansión, Bat Pat observa como una ventana que ha sido rota por el nuevo heredero con una piedra, vuelve a reconstruirse sola. Las investigaciones les llevan a visitar a un parapsicólogo llamado Larry Price, que en el pasado ya había investigado la mansión. Éste les cuenta que la casa tiene un misterio pendiente de resolver y por eso está embrujada. Después por la noche, vuelven a la mansión y encuentran un pasadizo secreto que les lleva al interior. De repente, todo comienza a moverse: las cortinas, alfombras, las puertas y ventanas se abren y cierran solas, los muebles les persiguen... Intentan huir pero quedan atrapados. Rebeca observa un cuadro con el retrato de una señora (la fundadora de la mansión) que vivió en ella hace cientos de años. El cuadro se mueve y les pide ayuda. El nuevo propietario aparece de repente y los echa de allí. Les dice que va a demoler la casa con dinamita al día siguiente. Cuando se van a acostar, aparece en un bolsillo del pantalón de Rebeca, una cajita que tenía una llave de oro, igual que la que tenía el retrato, Y también una nota pidiéndoles ayuda. Van a la mansión y tras mucha búsqueda, encuentran una caja fuerte, escondida detrás del retrato, que se abría con la llave de oro. Allí encuentran un sobre con el testamento de la última propietaria. En él que explica el misterio de la mansión. La primera propietaria construyó la mansión para que las futuras generaciones vivieran todas juntas, pero como ninguna tuvo hijos, la propia casa se rebeló y empezó a asustar a todo aquel que viviese en ella. La última propietaria escribió en su testamento que deseaba que la mansión se donase a la ciudad para que la reconvirtieran en un hogar infantil y de esta forma, quitar la maldición que tenía la casa. Con la colaboración de Larry Price, detuvieron la demolición y consiguieron que la casa embrujada se convirtiera en lo que su fundadora siempre quiso: una casa para que los niños disfrutaran.

Mi opinión: El libro es muy chulo.

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